Savasana o postura cadáver,  es una de las asanas más exigentes y especiales de toda la práctica de yoga.  Y es que se dice de ella que es la más fácil de realizar pero la más difícil de dominar. 


Todas las asanas o posturas están diseñadas y enfocadas para preparar el cuerpo y la mente para savasana. La capacidad de mantener la conciencia despierta sin realizar ningún esfuerzo es el resultado de la integración de cuerpo y mente.  

El objetivo es aprender simplemente a ser,  a estar. 

Podemos realizarla centrándonos en la respiración o siguiendo una relajación muscular guiada. . 

Es normal (y frecuente,  especialmente al principio)  que nuestra mente tienda a evadirse o a dormirse.  En savasana el cuerpo y el metabolismo se relajan completamente.  

Cuando practicamos Yoga,  trabajamos con la respiración,  para aprender a controlar nuestros movimientos y nuestro estado

Al dejar de poner atención en ella,  el organismo se deja llevar por una combinación de impulsos autónomos y hábitos inconscientes. 

Y es aquí donde se halla el reto,  en conseguir un estado de observación y atención sin el control de la respiración.   


Cuando consigas mantener activa tu consciencia a la vez que dejas que tu respiración sea libre y natural,  podrás llegar a ese estado de realización total en el que simplemente estas

Con la práctica,  aprendemos a observar y permanecer,  en todos y cada uno de los momentos.  
El desarrollo de la sesión de Yoga y la atención y esfuerzo con la que hayas realizado la clase van a ser claves cuando llegues al relax final de la clase.  

Seguramente hayas notado que cuanto más interés y atención pones en la clase, tu momento savasana es más gratificante,  profundo y regenerador. 



Ese es el camino,  ¡todo esfuerzo tiene su recompensa! 



Te deseo una buena práctica y un buen savasana,  y si quieres escríbeme  contándome como enfocas tú  esta postura o preguntándome cualquier duda o sugerencia que tengas. 

Namasté 🙏